Veraneando con piscina portátil
Noticias y reportajes | JUAN BECER □ Ya casi no es en absoluto necesario ir a refrescarse a una piscina pública, previo pago, por lo siguiente: ya cualquiera tiene una piscina, si no es hecha de obra, se pueden comprar por unos cuantos euros una de plástico o una algo más grande de lata.
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Sábado, 4 de julio
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- Sobre todo a quien le dé asco unir sudores con gente no muy agraciada físicamente, y esto es verdad, a quien no tenga que verlo la gente para que sepan que está aún vivo.
- Se puede ver a personas que parecen normales, pero pueden ser paranoicas. Se suele notar algo ya que desconfían exageradamente de la gente.
En los vídeos que suelen poner las familias en las redes sociales suelen ser la mayoría con piscina privadas o del barrio.
Las personas que optan por las playita de los ríos sabrán que lo malo que tienen es que el agua, salvo escasas excepciones, es que no es que estén frías, es que están casi heladas.
Para la tranquilidad sí que está bien lo de caravanas a pie de río.
Los ayuntamientos se pirran por que vaya gente a su piscina para que sea un pueblo turístico y para que la gente del pueblo se alegren al ver que viene gente de fuera
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